La administración Trump ha admitido que funcionarios de su Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) pueden haber accedido y compartido indebidamente los números de Seguro Social de los estadounidenses con un grupo de defensa política. Los documentos judiciales revelan que dos miembros del equipo DOGE fueron contactados en marzo de 2025 por un grupo anónimo que buscaba analizar las listas de votantes estatales, con el objetivo explícito de “anular los resultados electorales en ciertos estados”.

Acceso a datos y posibles infracciones

El grupo de defensa solicitó ayuda a los funcionarios de DOGE en la Administración del Seguro Social (SSA) para comparar los datos de la SSA con las listas de votantes que habían obtenido. Según una funcionaria del Departamento de Justicia, Elizabeth Shapiro, uno de los miembros de DOGE firmó posteriormente un “Acuerdo de datos de votantes” con el grupo. Este acuerdo potencialmente violó un fallo judicial anterior que restringía el acceso a cierta información privada.

Los correos electrónicos sugieren que se pidió a los miembros del equipo DOGE que accedieran a los datos de la SSA para compararlos con las listas de votantes, aunque no está claro si realmente se compartió algún dato. El expediente judicial de Shapiro confirma que otros empleados de la SSA desconocían las comunicaciones y el acuerdo.

Interferencia política e implicaciones de la Ley Hatch

La SSA ha remitido a los dos empleados de DOGE por posibles violaciones de la Ley Hatch, que prohíbe a los trabajadores federales utilizar sus puestos para actividades políticas. El momento de estos contactos, que coincide con los esfuerzos por impugnar los resultados electorales, genera preocupación sobre una posible interferencia del gobierno en los procesos democráticos.

Por qué esto es importante

Este incidente pone de relieve una tendencia más amplia de uso indebido de datos por motivos políticos. El intercambio no autorizado de números de Seguro Social podría exponer a las personas al robo de identidad y erosionar aún más la confianza en las instituciones gubernamentales. El caso también subraya la necesidad de una supervisión más estricta de los equipos gubernamentales con acceso a datos confidenciales, especialmente durante períodos políticamente cargados.

El reconocimiento por parte de la administración Trump de esta posible violación marca un avance significativo en el escrutinio continuo de sus prácticas de manejo de datos. El alcance total del mal uso, si lo hubo, sigue bajo investigación.