Grandes marcas como McDonald’s y Coca-Cola lanzaron recientemente comerciales con temas navideños que dependen en gran medida de la inteligencia artificial (IA), lo que provocó una reacción inmediata de los consumidores. Estas empresas de altos ingresos (McDonald’s con 25.900 millones de dólares y Coca-Cola con 47.100 millones de dólares en 2024) han recibido críticas por priorizar el contenido generado por IA sobre el trabajo creativo humano, una decisión que muchos consideran que abarata la calidad de su publicidad.
La cuestión central no es sólo el uso de la IA, sino la calidad visible de su aplicación. Ambos comerciales, a pesar de ser drásticamente diferentes en su ejecución, no cumplieron con las expectativas de la audiencia. El anuncio de McDonald’s, destinado a los Países Bajos, fue rápidamente eliminado debido a la intensa negatividad. El comercial presentaba cortes discordantes e imágenes de baja calidad, lo que hacía dolorosamente obvio su origen en la IA. El anuncio de Coca-Cola, aunque más pulido, aún exhibía artefactos de inteligencia artificial reveladores en sus animales creados digitalmente.
El auge de la IA en el marketing
Esta tendencia se produce en medio de un rápido aumento de las herramientas de inteligencia artificial generativa, particularmente en marketing. Según el informe de marketing e inteligencia artificial de 2025 de Canva, el 94 % de los especialistas en marketing ahora tiene un presupuesto dedicado a la inteligencia artificial, y el 75 % espera que ese presupuesto crezca. Esto explica por qué el contenido generado por IA está saturando las redes sociales: es un enfoque rentable y aparentemente eficiente para las empresas.
Sin embargo, la reacción del público demuestra un límite claro en cuanto a la cantidad de “descenso de la IA”, como lo llaman muchos espectadores, que están dispuestos a aceptar. La reacción no se trata de oponerse abiertamente a la IA; se trata de exigir calidad y transparencia.
Detección de IA: las señales reveladoras
El anuncio de McDonald’s estaba plagado de características de la IA: cortes bruscos, personas con aspecto de plástico y texto ilegible. El comercial de Coca-Cola utilizó IA para crear animales, pero incluso las imágenes detrás de escena revelaron inconsistencias: pieles mal renderizadas, expresiones exageradas y herramientas obvias de IA como el generador de video Veo de Google.
El problema clave es que, si bien las herramientas de inteligencia artificial están mejorando, todavía tienen dificultades con los detalles matizados. Los animadores reales detectarían y corregirían problemas como texturas inconsistentes o movimientos poco naturales, pero la IA a menudo pasa por alto estos defectos.
Por qué es importante la transparencia
Coca-Cola al menos reveló por adelantado su uso de IA, un paso poco común pero crucial hacia la rendición de cuentas. Muchas marcas evitan esta transparencia por temor a reacciones negativas, pero hacerlo sólo exacerba la desconfianza. Si las marcas insisten en utilizar la IA, la honestidad es lo mínimo.
El panorama más amplio: empleos y normalización
Esta situación pone de relieve una preocupación más amplia: el posible desplazamiento de los creativos humanos por la IA. Si bien algunas empresas pueden justificar la IA como un ahorro de costos, la realidad es que se están perdiendo empleos reales. El uso de un modelo de IA por parte de Vogue y la “fotografía con IA” de J.Crew ya han provocado reacciones negativas, lo que demuestra que los consumidores son conscientes de esta compensación.
La normalización de la IA en la publicidad está ocurriendo rápidamente. Nos guste o no, la IA se está volviendo cada vez más ineludible. La verdadera pregunta no es si se utilizará la IA, sino cómo se implementará de manera responsable y ética.
Los recientes fracasos de McDonald’s y Coca-Cola sirven como claro recordatorio de que los consumidores no tolerarán contenido de mala calidad generado por IA. Exigir transparencia y calidad es la única manera de garantizar que la IA en la publicidad no se realice a expensas de la creatividad humana y la satisfacción del consumidor.




























