El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, y el exjefe de diseño de Apple, Jony Ive, están colaborando en un nuevo dispositivo de hardware impulsado por IA: un asistente portátil sin pantalla que busca simplicidad y personalidad. La pareja reveló avances en un segundo prototipo en una conferencia reciente, lo que sugiere un posible lanzamiento dentro de dos años. Esto marca la primera incursión de OpenAI en hardware, aprovechando la probada experiencia en diseño de Ive y la enorme base de usuarios de OpenAI (ChatGPT tiene aproximadamente 800 millones de usuarios activos semanales).

El concepto: más allá de la pantalla

El dispositivo, que actualmente no se ha revelado en detalle, se aleja de la tecnología convencional al omitir intencionalmente una pantalla. En cambio, se basa en la inteligencia artificial para anticipar las necesidades de los usuarios y entregar información a través de otros medios, probablemente interacción de voz o retroalimentación háptica. El objetivo es crear una experiencia más intuitiva y menos intrusiva que la estimulación constante de los teléfonos inteligentes modernos.

Por qué esto es importante

El paso al hardware es importante para OpenAI. Si bien su software (ChatGPT, DALL-E) domina el panorama de la IA, controlar el ecosistema de hardware permite una integración más profunda y potencialmente nuevas fuentes de ingresos. La participación de Jony Ive es clave: su trayectoria en Apple demuestra que sabe cómo crear productos que la gente quiere usar, no sólo necesita. El dispositivo representa un posible alejamiento de la informática centrada en la pantalla, respondiendo a las crecientes preocupaciones sobre la fatiga digital y la naturaleza adictiva de los teléfonos inteligentes.

Filosofía de diseño: tranquila y divertida

Altman e Ive enfatizaron un alejamiento deliberado de los diseños “ruidosos” e “inquietantes” de la tecnología contemporánea. Imaginan un dispositivo que se sienta “tranquilo”, “simple”, “hermoso” e incluso “divertido”. Esto sugiere un enfoque en la conexión emocional, donde el dispositivo se siente menos como una herramienta y más como un compañero. La falta de una pantalla podría ser parte de esta estrategia, reduciendo las distracciones y alentando a los usuarios a interactuar con el mundo que los rodea en lugar de quedarse encerrados en una interfaz digital.

¿Qué sigue?

Según Altman, el prototipo es “increíblemente bueno”, pero los detalles concretos siguen siendo escasos. Se espera que el dispositivo tenga el tamaño de un teléfono inteligente y priorice la facilidad de uso. El desafío principal es hacer que la IA parezca natural y no intrusiva, algo que requiere una integración perfecta de hardware y software. El éxito de este proyecto dependerá de si pueden ofrecer un dispositivo que realmente desaparezca en el fondo y al mismo tiempo proporcione una asistencia valiosa.

El próximo dispositivo tiene el potencial de redefinir la forma en que las personas interactúan con la tecnología, yendo más allá de las limitaciones de las pantallas y las interfaces. Queda por ver si OpenAI e Ive pueden cumplir su visión, pero la combinación de destreza técnica y experiencia en diseño sugiere un producto que vale la pena observar.