No puedes escapar de ellos. Cajeros automáticos, tableros de automóviles, consolas de juegos y, obviamente, su teléfono. A finales de 2011, la industria vendió 630 millones de teléfonos inteligentes y tabletas con pantalla táctil. Se trata de un gran salto con respecto a los 244 millones de unidades de apenas dos años antes. El crecimiento no es accidental. Es biológico.

“Aprender a tocar es una de las primeras cosas que hacemos cuando nacemos”, dice Brian X. Chen del New York Times.

Deslizamos, pellizcamos y presionamos porque así es como los humanos interactúan con el mundo físico. Se siente natural. Pero bajo el cristal, la magia es bastante aburrida.

Cómo funcionan realmente las pantallas táctiles capacitivas

La mayoría de los dispositivos modernos utilizan pantallas táctiles capacitivas. No dependen de la presión. Dependen de la electricidad.

La pantalla contiene una pequeña carga eléctrica. Tu dedo es un conductor. Cuando tocas el cristal, tu cuerpo absorbe parte de esa carga. El dispositivo detecta la ubicación de ese cambio y envía los datos al procesador. El procesador interpreta el gesto.

No es leer tu mente. Está leyendo una rotura de circuito.

Este hardware necesita software para darle sentido. Los sistemas operativos móviles como iOS y Android se encargan de la traducción. iOS proviene de OS X (el sistema operativo de escritorio de Apple). Android está construido sobre Linux. Ambos contienen código específico para gestionar la interfaz táctil y ejecutar aplicaciones.

La trampa de la pantalla completa de las interfaces móviles

La arquitectura del software cambia la forma de ver el mundo. En un escritorio, usas Windows. Los apilas. Los superpones. Se accede a ellos con un ratón.

En un dispositivo táctil, la interfaz exige una inmersión en pantalla completa.

Cuando revisa el correo electrónico o navega por la web, la aplicación ocupa toda la pantalla. No hay márgenes. Sin barras de tareas. Sólo una cosa a la vez. Esta elección de diseño dicta los patrones de uso.

Brian Chen sostiene que esto fomenta la concentración. ¿Leyendo un libro? Excelente. ¿Estás viendo un vídeo? Perfecto. El enfoque en una sola actividad elimina las distracciones.

Pero la productividad se ve afectada.

Imagínese escribiendo un artículo. Debes revisar un correo electrónico para ver si hay notas. Luego haga una referencia cruzada de un sitio web. En una PC, tienes tres ventanas abiertas. En un teléfono, cierras el correo electrónico. Abra el navegador. Cierra el navegador. Abra el procesador de textos.

No se pueden hacer malabarismos con múltiples piezas de información. Tienes que ir y venir.

“No se pueden combinar varios datos al mismo tiempo”, señala Chen.

Esta limitación tiene un lado positivo: la duración de la batería. Los dispositivos con pantalla táctil requieren menos potencia de procesamiento para estos flujos de trabajo de una sola tarea. Las PC tienen que gestionar entornos complejos de múltiples ventanas. Cuanto más sencilla sea la tarea, más durará la batería.

¿Las pantallas táctiles reemplazarán a las computadoras de escritorio?

No en el corto plazo.

Algunas computadoras portátiles ahora cuentan con pantallas táctiles. El hardware se está fusionando. Pero la filosofía del software sigue siendo distinta. Los sistemas operativos estilo PC siguen siendo el estándar para realizar el trabajo. Los sistemas de pantalla táctil están diseñados para un consumo ocasional.

Estamos entrando en una era de pantalla dual. Un dispositivo para consumir contenido. Otro para crearlo.

La pantalla táctil nos brindó una nueva forma de interactuar. No mató al ratón. Simplemente cambió lo que esperamos de una pantalla.

¿Qué interfaz prefieres para un trabajo profundo? ¿El que te deja ver todo? ¿O el que te obliga a concentrarte en una cosa a la vez?