La criptografía no es un invento moderno. Los humanos han estado ocultando secretos durante milenios. En la era digital, esta antigua ciencia potencia la seguridad de su banca en línea, correos electrónicos y mensajes privados. Antes de las computadoras, los gobiernos y los militares tenían el monopolio del secreto.
Tomemos como ejemplo el scytale espartano. Era una vara de madera envuelta en pergamino. Un general escribió su mensaje a lo largo. Quitamos el papel y el texto parecía un galimatías. Sólo un general con una varilla del mismo diámetro podría leerlo.
Los griegos también inventaron las cifras. Estos son códigos específicos que intercambian o reorganizan letras. Ambas partes necesitaban el mismo cifrado para decodificar el mensaje. Podrían mezclar las letras en cualquier orden para añadir confusión. Si compartían el código, el mensaje permanecía seguro.
Hoy en día, los códigos basados en humanos están obsoletos. Una computadora puede descifrarlos en segundos. Usamos algoritmos en su lugar. Un algoritmo es un conjunto de reglas para elaborar un mensaje. Define las posibles combinaciones. También necesitas una llave. Esta clave selecciona el camino correcto entre millones de posibilidades. Devuelve el sentido al revoltijo.
Los sistemas de cifrado informático generalmente se dividen en dos categorías principales. Comprender cuál estás usando es importante para tu privacidad.
Los dos pilares de la seguridad digital
La mayoría del cifrado moderno se basa en uno de estos dos métodos.
- Cifrado de clave simétrica
- Cifrado de clave pública
El cifrado simétrico utiliza la misma clave para bloquear y desbloquear datos. Es rápido. Es eficiente. Pero, ¿cómo se comparte esa clave de forma segura? Ahí es donde entra en juego el cifrado de clave pública. Utiliza un par de claves: una pública y otra privada.
Analizaremos cómo funciona cada sistema y por qué es importante para su vida digital diaria.















